(Más sobre) una reforma social
Hace ocho días decía que Costa Rica necesita hacer una reforma social moderna, adaptada a las condiciones actuales.
Con firmeza algunos lectores me contestaron que estaban de acuerdo con la necesidad de la reforma, que dudaban de la factibilidad de lograrla y que criticaban mi falta de especificidad. Como me encanta el diálogo con los que me hacen el favor de leer esta columnita, comienzo a entrar en materia.
No me quiero referir a la consabida necesidad de una reforma tributaria. [Ya sobre eso me he referido: http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?id_menu=96&pk_articulo=30733 .] Hoy quiero comenzar a hablar de la necesidad de cambiar nuestra banca, pública y privada, pues no cubre sino la superficie de la demanda costarricense, es decir, es muy ralita.
Por un lado está engolosinada atendiendo a ciertos sectores (v.gr. crédito de consumo con tarjeta de crédito) sin mayor regulación, totalmente por la libre; por otro, está muy comodita comprando papel cuyos réditos pagan impuestos brutos a una tasa muy baja. De esto, poco se habla; para mientras, nuestro sector productivo sufre al no tener acceso crediticio; sin crédito, no hay producción, y sin esta no hay recolección fiscal; sin recolección fiscal, no hay inversión social.
Yo creo que sí se puede hacer la reforma social moderna. Sus comentarios serán bienvenidos.
pedro.munoz@liberia.co.cr
http://www.re-solucionesenliberia.blogspot.com/
http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=35008
jueves, 1 de abril de 2010
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